
Recuerdo una tarde de invierno volviendo de trabajar en el 60.
Parada, apretujoneada.
Años: 90. Hora: pico
Escuchando en un walkman The Crying game
Feliz, feliz hasta las lágrimas.
Hoy ese tema no me moviliza más que para recordar ese instante.
No se qué peso tendría más adelante la carta que había recibido.
Casi ni recuerdo hoy cual era mi plan de esa noche.
A veces el escenógrafo de la vida no se luce mucho
pero al protagonista le importa poco.
pero al protagonista le importa poco.










